domingo, 21 de enero de 2018

21 de diciembre / 2017




‘Soy muy condescendiente con mis defectos,
me tengo en un pedestal’


Leo, en Marcelo Colussi, que los partidos del Sistema continúan siendo correas de transmisión entre el poder económico –los verdaderos amos– y las grandes masas de votantes. Sin embargo, recuerdo muy bien que la metáfora de la ‘correa de transmisión’ se utilizaba en mis tiempos, y sobre todo por parte de la derecha neo-franquista que ya no poseía ‘en exclusiva’ su fascista ‘Sindicato Vertical’, para ‘denunciar’ las ‘intolerables’ relaciones de dependencia entre ciertos partidos de izquierda y extrema izquierda con ‘sus’ respectivos sindicatos: PCE-CCOO; PSOE-UGT; PTE-CSUT; ORT-SU… (obsérvese la eficacia 'transhistórica' del maquiavélico 'divide y reinarás')
El caso es que con el correr del tiempo se pudo ver (aunque la mayoría del personal, muy fina de olfato, prefirió mirar hacia otro lado o simplemente no darse por enterada) con bastante claridad que las verdaderas y perfectamente camufladas  ‘relaciones de dependencia y sumisión’ en las que se encontraban, cierto que más o menos a gusto, atrapadas ‘todas las organizaciones sindicales y políticas’ estaban directamente al servicio del ‘Consejo de Administración’ de la burguesía tardofranquista y por lo tanto controladas y dirigidas por los verdaderos amos, el poder económico armado de sus eficacísimos instrumentos estatales y gubernamentales: políticos, jurídicos, policiales y militares.

Para muestra y confirmación véase lo que se refiere al glorioso papel interpretado por los supuestos sindicatos ‘de clase’, digo durante los años de la Transición,   atando  de pies y manos a la clase obrera (‘el atado y bien atado’ en la versión de los antifranquistas reconvertidos a monárquicos), para garantizar la imprescindible paz social que ‘exigían’ los Pactos de la Moncloa (eso para empezar, los ‘Pactos’ tan famosos, como desconocidos, para la inmensa mayoría de los currantes que los padecerían inmediatamente después sin sospechar, los muy ilusos, de dónde y por qué les caían las hostias a pesar del ‘Certificado de buena conducta’, que les habían otorgado ‘sus democráticos representantes’.

En aquellas fechas, 1975-1979, fui testigo privilegiado de la milagrosa ‘resurrección’ de la UGT (bien que con el visto bueno por entonces imprescindible del capo Carrillo y el servicial Camacho-CeCeOoOoooo… que obedientemente, ya les llegaría el ‘regalito’, ataron sus caballos hasta que el ‘nuevo’ sindicato del nuevo partido fabricado en Suresnes se hiciera con una parte de la afición moderada-socialista-trabajadora). Las ‘siglas’ todavía clandestinas de los nuevos socialistas celebraron su Congreso antes que nadie y como si tuvieran todos los papeles en regla (que los tenían con el aval de Langley), a bombo y platillo y por todo lo alto –recuerdo una portada de la revista democristiana ‘Cuadernos para el Diálogo’, la de Ruiz Giménez y ‘Vicentito’ Verdú y un jovencito y ‘antitrilateral’ Joaquín Estefanía-, e iniciaron, con el más que evidente ‘permiso de la autoridad competente franquista’, el reparto masivo de ilegales carnets protegidas por la ‘temible’, sólo para otros menos sumisos,  policía franquista. Hablamos de la misma UGT desaparecida en combate, es un decir, durante los cuarenta años de reinado de ‘Paca la culona’ (salvo honrosísimas y escasísimas excepciones, por lo del clavo ardiendo), que gracias a  la generosísima inyección de los marcos alemanes, asignados por la CIA (Soros todavía no era Soros), cristalizaron en el consiguiente florecimiento de miles de casas del pueblo –casi más que militantes llegó a decir algún ‘exagerao’ que por aquel entonces militaba en esas siglas-.

El ‘regalito’ al que me refería más arriba, las putas profesionales ‘con carnet’ no trabajan ‘de gratis’, se llamaba ‘Patrimonio sindical’, o sea, por un lado el enorme patrimonio robado por el franquismo a la UGT y, sobre todo, a la CNT de los años republicanos y por otro se sumaba el inmenso patrimonio pagado por la clase obrera bajo el franquismo, que este puso a nombre del ahora extinto Sindicato Vertical. Ya se pueden imaginar que la tarta se la repartieron los tres infames socios, bueno infames lo que se dice infames sólo dos, firmantes del famoso Pacto (el atado y bien atado de la ‘Paz Social’) de la Moncloa: CC OO, UGT y CEOE (la parte política del Pacto era puro adorno, lo sustancial quedaría un año después ‘atado y bien atado’ en la Constitución tutelada por el Ejército político heredado de Franco, por lo menos para ‘otros’ cuarenta años posfranquistas… ¿no?

‘Ella dejó la pregunta,
por así decirlo,
esperando en la puerta’.

ELOTRO


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sábado, 20 de enero de 2018

20 de diciembre / 2017


Italia en armas, desde el Báltico hasta África
Manlio Dinucci


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En la Antigüedad grecorromana, nos enseña Pierre Hadot, los filósofos que fundaron escuelas no querían desarrollar sistemas teóricos, sino proponer modos de vida.”

En la Antigüedad franquista:
“La enorme cantidad de prisioneros de guerra en manos de las fuerzas nacionales salvadoras de España permite realizar estudios en masa, en favorabilísimas circunstancias, que quizá no vuelva a darse en la historia del mundo. Con el estimulo y beneplácito del Exmo. señor Inspector de los Campos de Concentración, al que agradecemos toda suerte de cariñosas facilidades, iniciamos investigaciones seriadas de individuos marxistas, al objeto de hallar las relaciones que puedan existir entre las cualidades biopsíquicas del sujeto y el fanatismo político democrático-comunista.”
Vallejo Najera. Psiquismo del fanatismo marxista








Fragmentos de: Ricardo Piglia. “Crítica y ficción”.

“Ese diario es la literatura para mí, quiero decir que ahí está, antes que nada, la historia de mi relación con el lenguaje. Yo escribía para tratar de saber qué era escribir: en eso (sólo en eso) ya era un escritor. Esos cuadernos se convirtieron en el laboratorio de la escritura: escribía continuamente y sobre cualquier cosa y de ese modo aprendía a escribir…”

“…yo me inventaba una vida, hacía ficción y ese diario era una especie de novela”

“…he tratado de construir mis relatos a partir de lo no dicho, de cierto silencio que debe estar en el texto y sostener la tensión de la intriga. No se trata de un enigma (aunque puede tomar esa forma) sino de algo más esencial: la literatura trabaja con los límites del lenguaje, es un arte de lo implícito.”

“Dijo algo Musil sobre ‘El hombre sin cualidades’ que podría, quizá, servir para definir esto que digo: «La historia de esta novela se reduce al hecho de que la historia que en ella debía ser contada no ha sido contada».”


“Todo crítico escribe desde una concepción de la literatura (y no sólo de la literatura) y a menudo su esfuerzo consiste en enmascarar la trama de intereses que sostiene su análisis.”


“Nabokov: «En general divido a la familia de los críticos en tres subfamilias. Primero, los comentaristas profesionales que llenan regularmente el espacio que se les asigna en los comentarios de los suplementos literarios. Segundo, los críticos más ambiciosos que cada tanto reúnen sus artículos en volúmenes con títulos presuntuosamente alusivos: El país ignoto o algo por el estilo. Tercero, mis colegas escritores que critican libros que les agradan o que aborrecen, originando así muchas noticias encomiásticas y muchas oscuras enemistades».”


“…una de las mayores paradojas de ‘Sur’ es no haber podido ver (en todo sentido) a Witold Gombrowicz, que vivió 30 años en Buenos Aires sin ser notado.”


“Habría que estudiar la escritura política de Borges, tiene un manejo del sarcasmo, un tipo de politización de la lengua que me hace acordar al padre Castañeda. Aquello que dice del peronismo en un panfleto en el 56 o 57: «Todo el mundo gritaba Perón, Perón, qué grande sos y otras efusiones obligatorias».”


“Borges en realidad es un lector de manuales y de textos de divulgación y hace un uso bastante excéntrico de todo eso. De hecho él mismo ha escrito varios manuales de divulgación, tipo ‘El hinduismo, hoy’, ha practicado ese género y lo ha usado en toda su obra. En esto yo le veo muchos puntos de contacto con Roberto Arlt, que también era un lector de manuales científicos, libros de sexología, historias condensadas de la filosofía, ediciones populares y abreviadas de Nietzsche, libros de astrología. Los dos hacen un uso muy notable de ese saber que circula por canales raros. En Borges como biblioteca condensada de la erudición  cultural al alcance de todos, la Enciclopedia Británica, y en Arlt las ediciones populares, socialistas, sexología, historias condensadas de la filosofía, ediciones populares y abreviadas de Nietzsche, libros de astrología, anarquistas y paracientíficas que circulaban por los quioscos entre libros pornográficos y revistas deportivas.”



“En su autobiografía Borges cuenta que Ernesto Palacio lo quiere presentar a Perón y él se niega. También era verosímil esa presentación.

No sabía. Parece más raro, porque en el 46 lo sacan de la biblioteca municipal y lo nombran inspector de aves.

Algún borgeano que había en el peronismo supongo que habrá sido, porque es una especie de broma perversa, ¿no?, convertir a Borges en inspector de los mercados de pollos de la ciudad, seguro que era un lector de Borges; el tipo habrá leído «El arte de injuriar» y usó la técnica de la degradación irónica con el mismo Borges.”



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